Armani lanza su bolso para las revoluciones pijas: el «Armanifestación»

La prestigiosa empresa con sede en Milán, Giorgio Armani, ha dado un golpe de efecto con el lanzamiento de su producto estrella: "el Armanifestación"

Laura Borràs
Ideal para irte de revolución a las 17h, y a cenar a un restaurante de lujo a las 21h.

Tras ver el éxito que ha tenido entre algunas de las élites de la independencia catalana, la empresa italiana, presidida por Giorgio Armani, ha anunciado a los primates colaboradores de Paren las rotativas, han tenido acceso, mediante el mismísimo Giorgio Armani, a los accesorios de la prestigiosa empresa para este otoño, y entre estos accesorios de lujo, se incluye su producto estrella: el Armanifestación.

Los primates colaboradores de Paren las rotativas han conseguido entrevistar en persona al mismísimo Giorgio Armani, que no ha tenido reparos en recibirnos en las oficinas centrales de Milán de la prestigiosa empresa dedicada al mundo de la moda.

Los reparos han llegado al ver que iba a ser entrevistado por monos, pero tras una tensa charla con sus allegados ha decidido abrir su despacho a los monos, avisándoles previamente de que no se subieran por el mobiliario.

«En el mundo de la moda toca innovarse cada año, ya conoceréis ese dicho, monos de mierda: renovarse o morir, y este año la empresa a decidido dar un golpe de efecto y adelantarse a la competencia, incluyendo en nuestra colección de otoño-invierno nuestro producto estrella: el bolso Armanifestación, un accesorio de lujo ideal para ir al jugar al golf por la mañana, asistir a las 17h a una manifestación con los CDR y la plebe, y posteriormente ir a cenar al mejor restaurante de la ciudad, con el vino más caro», nos cuenta el emiliano-romañolo.

«Porque la elegancia no esta reñida con la revolución, y este bolso es un claro ejemplo», ha concluido el magnate italiano mientras gritaba a nuestros monos que no se detuvieran en la alfombra.

«Pijas del mundo, uníos en revolución contra el mal gusto adquiriendo el Armanifestación lo antes posible», aun ha sido capaz de gritar Giorgio antes de que abandonaran las oficinas centrales de Milán nuestros corresponsales.