Le encarga a su mujer que haga la Primitiva y le pinta tres bisontes en la pared del salón

La sorpresa del marido fue monumental al llegar a casa, pero luego se lo tomó con filosofía.

Pinturas rupestres
La señora Cueva dejó la pared del salón de su casa niquelada.

José Rivereño Sáez, un vecino de Gijón, nos relata una anécdota acaecida la semana pasada y que tuvo consecuencias en la decoración de su domicilio particular.
Ocurrió en Gijón y según ha podido saber Paren las rotativas en exclusiva primicia, el curioso incidente ha fortalecido el matrimonio.

Según nos relata José, el pasado jueves, mandó a su mujer, Cristina Cueva Antich, que se encargara de hacer la Primitiva, ya que él, ese día tenía mucho trabajo y no podía realizar dicha tarea.
«Aquel día iba de culo, la Lotería Primitiva cada semana la hago yo, pero esa jornada me resultaba imposible, ya que tenía la agenda más apretada que los leggins de mi vecina», asegura el gijonés.

«Cual fue mi sorpresa cuando tras una dura jornada laboral, me encuentro a mi mujer envuelta en pieles y la pared del salón llena de pinturas rupestres, había tres bisontes y la silueta de lo que parecía ser un cazador», prosigue José.

«Mi primer impulso fue pedir el divorcio, pero luego recapacité y vi arte del bueno en aquella pared, descubrí que mi mujer, actualmente en el paro, puede dedicarse a ello y además estoy pensando en hacer una casa museo, y cobrar un euro a cada persona que quiera contemplar semejante obra de arte», concluye el asturiano.

Un final feliz, para un malentendido, que ha podido salvar un matrimonio, que según la vecina del sexto, era un auténtico desastre.