Un señor de Burgos se convierte en filósofo durante la jornada de reflexión

Saturnino Villegas Miguelánez ha sufrido una metamorfosis nada kafkiana y se ha convertido en filósofo durante la jornada de reflexión. Su mujer no sale de su asombro.

Jornada de Reflexión
El señor de Burgos no sabe a quien votará, pero se ha convertido en filósofo.

Ocurrió en la ciudad castellana de Burgos, donde el olfato periodístico de nuestros primates colaboradores nos traen una historia que pasara a los anales de la historia del surrealismo.

El vecino de la capital burgalesa, Saturnino Villegas Miguelánez, se ha convertido en filósofo durante la jornada de reflexión para las elecciones municipales, autonómicas y europeas. Se ha ha pasado la noche en vela reflexionado sobre la vida y al despertarse ha empezado a disertar sobre las teorías de Nietzsche, Kant y Platón, entre otros. Su esposa ha quedado maravillada hasta que ha empezado a hablar en latín y en arameo. En ese punto se ha asustado un poco, ha descolgado el crucifijo y ha estado a punto de llamar a un exorcista.

Tras comprobar que no estaba endemoniado, la mujer se ha quedado más tranquila y muy contenta de tener un filósofo en casa.

Las cosas se han vuelto a torcer cuando Saturnino ha empezado a escribir en un papel sus teorías filosóficas tras el desayuno. La esposa ha perdido los nervios y le ha espetado: «Satur, deja de hacer el gilipollas que vas a llegar tarde a la fábrica»

Tras una tensa charla, Saturnino ha cedido y ha dicho que hoy iría, pero solo a decirle al jefe que Kant se equivocaba en muchas de sus disertaciones y que Platón esta sobrevalorado. La mujer, cazuela en mano, ha despedido a sus marido diciéndole: «Qué Platón, ni qué Platón, ale a currar».

Desconocemos si mañana Saturnino acudirá a su puesto de trabajo. Desde Paren las rotativas seguiremos informando.